domingo, 19 de octubre de 2014

Impermanencia


Pretendo definir la impermanencia
como, si al definirla, aquí quedara,
como si compleja intención bastara
para untar en el lienzo la creencia.

No es posible llamarle inconsistencia
al viento que una vez se conquistara,
al cuerpo que de incienso se quemara
hasta arrojar la lengua a la demencia.

Las palabras desnudas son fugaces,
en lánguidos manojos de alcatraces
se encuentra la insolencia del vacío.

En el pecho se queda la experiencia
de abrirse más allá de la conciencia
y hundirse al interior del desvarío.


Imagen: Gloria Rodríguez

domingo, 12 de octubre de 2014

El Cuento


Asuntina Fuego llegó a la cafetería de la Lauro Villar. Su rostro parecía una máscara de preocupación, descontrol, inquietud, como si alguien la hubiera estado siguiendo por las calles pistola en mano. La agitación le hacía hablar en abonos, como si el aire tuviera la espesura del agua.

Desde el domingo pasado me había pedido tiempo para hablarme de un asunto de suma importancia, según ella. Señaló un par de veces que era urgente, que debíamos vernos a la mayor brevedad. Había venido a la cafetería, tal como habíamos acordado, sin estar enterado con precisión de qué quería hablarme. Ese domingo que hablamos por teléfono no había escuchado nada concreto en sus palabras. Sabía bien que necesitaba un favor, eso sí. Me quedaba claro, pero nunca me había pedido una cita con tanto misterio ni con esa extraña celeridad.

—Necesito que me expliques cómo se hace un cuento.

Sonreí ante la petición. Había imaginado que la urgencia se debía a asuntos de mayor relevancia. Hasta llegué a pensar que era mi oportunidad para llevármela a la cama, tal como lo planeaba desde tiempo atrás. También pensé en probables complicaciones en su salud, no sólo física sino mental.  

—Lee con frecuencia, mujer —le dije con calma, tratando de tranquilizarla para que recuperara el aliento, no sin una pizca de decepción—, detente por momentos mientras lees. Reflexiona un poco. Respira profundo. Luego vuelve a la lectura. Tal vez a releer aquello que leíste. Después suelta tus monstruos cotidianos a través de la palabra.

Luego de escucharme, me miró con fijeza.

—¿Soltar mis monstruos cotidianos? —se dijo en voz baja— ¿A través de la palabra?

Sonrió. Entonces Asuntina Fuego se sintió más tranquila. Y pidió un café.


De Estropicio interior (ALJA Ediciones, 2014)


Foto: O. Quintanilla.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Estropicio Interior en UTSA


El día viernes 26 de septiembre, a las 10 de la mañana, presentaré mi nuevo libro Estropicio interior (ALJA Ediciones, 2014) en la Universidad de Texas San Antonio. La presentación es organizada por Department of Modern Languages and Literatures y Letras en la Frontera 2014. El salón es 8 UC 1.01.26, en el campus principal de la Universidad de Texas en San Antonio. 

El libro "es una colección de narrativa breve que gira en torno a la problemática existencial de sus personajes; tal vez las únicas excepciones a esta problemática sean el erotismo y la inocencia juvenil en algunos relatos. Desde la mismidad hasta la violencia psicológica, la infidelidad, el fracaso y las fobias, esta obra reúne historias con personajes manchados por el fracaso y la soledad, el despilfarro y la falsa religiosidad, cubiertos con un velo de humorismo negro".

viernes, 22 de agosto de 2014

Angahuan


Angahuan (ALJA Ediciones, 2014) de Ramiro Rodríguez es un poema fragmentado en cincuenta textos que se pueden leer de manera independiente. Éstos son el producto de la memoria luego de visitar la tierra michoacana de Angahuan, un pueblo purépecha al sur del estado. Paralelo al laberinto que se presenta dentro del sueño, el poema es un recorrido por las calles, la vegetación, la gente, los alimentos, el trayecto al Pueblo Enterrado San Juan Paricutiro—, sepultado casi en su totalidad por el magma del volcán Paricutín, cuya erupción inició en 1943.

sábado, 9 de agosto de 2014

Ríspida Introspección en Ciudad Victoria


S.U.T.S.P.E.T. y organismos descentralizados, 
a través de la Secretaría de Cultura, 
presentan el libro:

Ríspida introspección
Antología de narrativa intimista (ALJA Ediciones, 2014)

De los escritores Ramiro Rodríguez y NoraIliana Esparza

Fecha: 13 de agosto
Hora: 18 horas
Lugar: Salón del SUTSPET
Entrada libre

Obra narrativa de Johanna Aguilar, Alfredo Ávalos, Mariana Barrón, Damián González, Luisa Govela, Catalina Jiménez Castillo, Víctor Hugo Pérez Nieto, Alejandro Reyes Juárez y de quienes compilan esta antología.

lunes, 4 de agosto de 2014

Los Colores De La Poesía


Los colores de la poesía 
Dirección opuesta de NoraIliana Esparza M

La poesía se manifiesta a través de diversos colores. Se cuela por nuestros ojos —por el oído, cuando el texto es leído por otra persona— para dispersarse en el cerebro y que sea posible, no sólo comprender, sino sentir los estados emocionales, físicos, anímicos y vivenciales de quien busca maneras de comunicación efectiva con los lectores. Cuando la pintura es una técnica dominada por el poeta, se logra sin mayor esfuerzo una fusión viva entre la palabra y los trazos y los colores, como en este caso.

Entrar en las páginas de Dirección opuesta (ALJA, 2013) de la escritora mexicana NoraIliana Esparza M es presenciar esa fusión innegable entre ambos códigos de comunicación artística. El predominio del rojo en sus páginas es una constante que utiliza con determinación: hablamos del rojo de la pasión, las experiencias de la carne, los senderos del deseo, tonalidades enervantes que conducen al tema del amor. Así es posible verlo en varios de los apartados que componen la estructura interior del libro: “Poemas ligeros”, “Sensual”, “De la palabra” e “Interactividad”, los cuales comprenden más del cincuenta por ciento de sus páginas. Dice la voz poética en el poema “Tengo”, incluido en el segundo apartado o capítulo:

el ombligo
orificio que inundaste
de saliva

La sensualidad es ardiente pero no obscena, no morbosa ni extravagante; es, más bien, un ritual femenino de insinuación, una manera húmeda de rendirle homenaje poético a la geografía de los cuerpos.

El color azul, a veces oscurecido con la presencia del color negro, tiñe los textos incluidos en el apartado “Cotidianas”, donde la autora pinta su experiencia con la familia, las despedidas inconclusas, los asuntos cotidianos que la circundan: un caudal de nombres propios, alusiones directas o indirectas a ciertas ciudades, el estigma de la violencia, conjunto armónico —en ocasiones, inarmónico— de estampas fotográficas que iluminan —u oscurecen— las calles solitarias de la ciudad, las paredes de habitaciones vacías, los ángulos dúctiles de la crónica diaria transformada en poesía.

Hoy nadie vino a verme,
el frío no da tregua a las balas”.

Sin ser protagonista, la realidad que vivimos en nuestro país aparece como espacio simbólico en el texto poético, esa realidad social que nos acongoja y que marca nuestros rostros para siempre. El discurso poético en esta sección no es grato, ni siquiera amable, sino melancólico hasta los huesos, tatuado por ese sentimiento de completitud no alcanzada que nos agobia a quienes padecemos, como cáncer en los territorios de la piel, los resultados de esta agitación social.

En “Arcaico”, con la tonalidad gris marcada por la melancolía, la autora aborda el papel de la mujer en la sociedad, su lugar dentro de la familia, los cánones tradicionales en relación con la postura moderna de la mujer, nunca abanderando el feminismo excesivo u obsesivo, no, sino como defensa absoluta de la equidad de género y el privilegio de la justicia.

En el apartado “De insurrección”, cubierto por la generosidad del color verde, se manifiesta la voz que sale en defensa de quienes no tienen voz, la que señala acontecimientos sociales en detrimento de la persona; es decir, la mujer que tiene presencia en el funcionamiento social, la mujer que sale a las calles para apoyar los movimientos sociales, la mujer que lucha por los demás y no espera, sentada, a que los eventos ocurran por sí solos: la mujer que hace que los eventos ocurran.

En su poema “Adicción”, incluido en el apartado “De dolor”, la autora dice:

vivo perdida
entre la piel del día
oscurecido por tu ausencia
quizá oculta entre anónimas vaginas

Aquí, la voz poética adopta una tonalidad gris, por momentos, violenta; una voz que manifiesta los estragos que le heredan al cuerpo los monstruos interiores, una voz que es el reflejo de la oscuridad, de la carencia y de la soledad; entonces se siente la empatía hacia el padecimiento, hacia la vaciedad que inunda la superficie de los espejos.

Dirección opuesta, el primer libro de NoraIliana Esparza M, es una oportunidad para conocer, no sólo a una autora muy humana, sino a una mujer que padece, que vibra, que llora; a una mujer que lucha, que sale de su aparente debilidad, que no sólo dice sino que hace; a una mujer que es sensible pero, a la vez, una mujer de pensamientos claros y de palabras claras.