martes, 18 de agosto de 2015

Soliloquio Del Hombre Ciego en el MACT


El Ateneo Literario José Arrese de Matamoros

En el marco de su X Aniversario, le invita a la 

Presentación del libro

Soliloquio del hombre ciego (ALJA Ediciones, 2014)

de Ramiro Rodríguez.

Presentación de la obra:
Juan Antonio González-Cantú

Jueves 27 de agosto, 2015, 6:00 p.m.
Museo de Arte Contemporáneo

Matamoros, Tamaulipas.      Entrada libre.

martes, 28 de julio de 2015

La Crítica Constructiva o la Misión Imposible

(Imagen: Ramiro Rodríguez)

Cada miércoles, los escritores nos reunimos en torno a una mesa formada por cinco, en un espacio que no se sabe con precisión si se trata de una sala de juntas o un comedor de museo o una burbuja en el tiempo destinada a la reflexión literaria y el comentario crítico. El propósito, entre otros de menor importancia y otros –inclusive– irrelevantes, es leer los textos más recientes y –mejor aún– someter al criterio heterogéneo la dimensión y la unidad del poema, la estructura y la cohesión del cuento, la veracidad y la justificación del ensayo, para recibir el comentario individual que ayude al crecimiento técnico de la creación literaria. Algunos muy receptivos, dispuestos a valorar el juicio personal; otros, renuentes a la evolución, condenados al estancamiento por decisión propia. El grupo de escritores comparte sus textos de creación, esa ventana personal hacia el universo personal, muchas veces consumidos por el deseo ardiente de ser escuchados. Algunos, acaso, también escuchan lo que leen otros. Por otro lado, existen aquéllos que pasan inadvertida la lectura de los compañeros, perdidos en el diminuto universo de la individualidad, inmersos en la relectura del texto propio. Esa acción malsana para ser escuchado por los demás, pero sin escuchar la propuesta de quienes ofrecen una opinión; esa devoción para oír el comentario crítico –no escuchar: oír– sin aceptarlo. Por fortuna, la gran mayoría de los reunidos en esa sala-comedor-burbuja ve con agrado, y agradece, los señalamientos de la colectividad.

Leerles a los compañeros, solicitarles opinión, un comentario crítico que contribuya a la evolución, se ha hecho una práctica cotidiana en las sesiones de los miércoles. Dice el maestro Octavio Paz:

Sensación de desamparo, pronto convertida en desasosiego y después en agresividad”. (1)

Para muchos, aquéllos que forman parte de la resistencia para la evolución, la crítica de otros sobre la obra personal provoca desasosiego incontrolable, incomodidad. El nerviosismo, la aceptación –o no aceptación– de un comentario. ¿Cómo aceptar que otros intervengan en el proceso creativo que condujo a parir el texto que se expone?

Se requiere madurez y oído, humildad y asimilación, silencio absoluto al momento de escuchar las impresiones de quienes opinan sobre la obra que se presenta a la consideración colectiva. No es una alternativa justificar o explicar el texto que no pudo justificarse o explicarse por sí mismo. Cuando el texto llegue al lector en las páginas de un libro o en el cómodo formato electrónico de la modernidad, el autor no estará presente para explicarle al lector aquello que no logró precisar en el momento de la creación literaria.

El texto, sea cuento o poema, debe hablar por sí mismo. El autor debe buscar la manera idónea para saber si aquello que escribió tiene la capacidad para comunicar el propósito que se planteó en el origen, cuando el texto fue concebido por obra y magia de la pluma y la creatividad. Algo muy difícil de asimilar, de lograr que otros lo asimilen, la aceptación de la crítica constructiva es una misión imposible para algunos autores de este grupo al que asisto desde su fundación en 2005.



(1) Paz, Octavio. Renga (1971) Obra poética II (1969-1998). Fondo de Cultura Económica. México, 2004, p. 238. 

martes, 14 de julio de 2015

A Contraolvido en Monterrey


La Feria del Libro Independiente de Monterrey

Te invita a la presentación de

A Contraolvido
Poemas para la evocación de los ausentes
(ALJA Ediciones, 2015)

Compilación de 
Alejandro Reyes Juárez

Presentan:
Gloria Rodríguez y Ramiro Rodríguez

Sábado 18 de julio, 2015. 12 horas.

Escuela Adolfo Prieto, Parque Fundidora

Monterrey, Nuevo León.

sábado, 6 de junio de 2015

Ruptura



Siempre fuimos dos palabras diferentes. 

A ella le gustaba la limonada en agua mineral; a mí, el café con crema y poco azúcar. Sin embargo, logramos adaptarnos uno al otro, sin mayor problema. Las diferencias enriquecieron hábitos, costumbres. Llegamos a la conclusión de que había más coincidencias que desacuerdos, más miradas a los ojos que discusiones. Habíamos encontrado un modo efectivo para conservar el matrimonio, no sólo por los hijos sino por la necesidad de reconocernos en el espejo de nuestros ojos.

Pero llegó, sin anunciarse, la demolición.

La amargura cercenó nuestras lenguas, clausuró párpados. Después de tantos años el aire se volvió más espeso; el agua, polvo. Cada vez fue más difícil tocarnos por las noches, desgastar los labios en un intento para aniquilar la sed natural del cuerpo. Empezamos a olvidar las letras de nuestros nombres, el color de los ojos, los puntos débiles de nuestra anatomía. La mismidad fue colocada en un altar prominente al momento de hundirnos en el sueño. El matrimonio es eso, un ciclo que termina, el perímetro de una circunferencia cuyo pi puede disparar su valor exacto para perder la cercanía de un extremo en relación con el otro.

Siempre fuimos dos palabras diferentes. Pero nunca se notaron tanto las diferencias como esa tarde en que nos despedimos uno del otro, para siempre.

De Estropicio interior (ALJA Ediciones, 2014)

lunes, 4 de mayo de 2015

Poema III, de Angahuan


III


Oímos el canto de grillos
bajo piedra volcánica —su enervante concierto
de violines bajo almohadas de magma,
amenaza que se asentaba en los rincones del oído—,
unción de aves estatuarias;
oímos la púrpura procesión de alas en calles
de un pueblo dormido,
de una vivienda que abría sus puertas una tarde
sin tiempo ni caos ni nombre,
insectos lívidos.

Tocamos la piel de la tierra,
la anchura extraordinaria de un territorio creado
por la generosidad de los dioses,
bebimos el zumo agridulce de las naranjas;
luego pisamos el polvo,
cruzamos por calles concurridas,
espacios conquistados por dos cuerpos de algodón,
evidencia de coloquios pretéritos;
reconocimos nuestros nombres de obsidiana
en nomenclaturas de calles,
nuestros párpados cerrados en el espesor de la tarde,
espejos en rostros purépechas.

De Angahuan (ALJA Ediciones, 2014)

Imagen: "Paricutín", Ramiro Rodríguez.

domingo, 19 de abril de 2015

Criaturas Supersticiosas en UTB


Café Literario y ALJA Ediciones

Presentan el libro

Criaturas supersticiosas Antología de cuento dudoso
(ALJA Ediciones, 2014)
Ramiro Rodríguez
Compilador

Lecturas de los coautores
Gloria Rodríguez, Mariana K. Ramírez Saldaña
y Ramiro Rodríguez

Martes 21 de abril, 2015. 6:00 p.m.
Salón Main 1.212
University of Texas at Brownsville

Brownsville, Texas.                                 Entrada libre.

martes, 24 de marzo de 2015

Reflejo


  
Un día que enmudece                   con el frío
latidos que disminuyen
                                         (se vuelven polvo)
y nosotros nos reflejamos
en el rostro argentado de la                    l u n a


De Minitatuajes (ALJA Ediciones, 2012)

Imagen: A.RODGUEZ

miércoles, 18 de febrero de 2015

Carta a Marta Rita


Querida Marta Rita:

Las satisfacciones son la plenitud de la memoria, el regocijo que invade el universo detrás del pecho al saber que los caminos han sido conquistados con inteligencia, valentía y espíritu. Muchas puertas han sido abiertas por la firme decisión de tu mano; inclusive, muchas de ellas para que otros entren con el propósito de encontrarse con sus propios rostros, con los aromas de sus propias palabras. Cuando el esfuerzo se extiende en favor de otros, la satisfacción es mayúscula e infranqueable.

Si pudieras hacerlo todo otra vez, sin lugar para la duda, lo harías, ya que cuando las cosas se hacen con pasión, respeto y entrega, jamás se presenta la disyuntiva para la continuidad o la interrupción. 

Las satisfacciones son la plenitud de la memoria. Estoy seguro de que conservas imágenes únicas que presenciaste, y presencias cuando las revives, en tu proyecto de educar a los demás. Fuiste madre de miles de hijos, árbol de follaje benéfico al cual se acercaron aquéllos en búsqueda del alimento académico. Ésa es una labor que tantos individuos guardan como objeto preciado, como madero que se utiliza para permanecer en la superficie durante las tormentas con las cuales se enfrenta el ser humano de manera cotidiana. Maestra de generaciones, dentro y fuera del aula, maestra memorable.

Las palabras son tu herramienta para crear historias y recrear espacios, para iluminar los rostros de personajes Desde el litoral de la mujer. A partir de la palabra se ha configurado la esencia de la maestra, el pensamiento de la escritora, la destreza ordenada de la promotora cultural. Hemos sido muchos los beneficiarios, los receptores del pensamiento que viaja por las páginas de libros, revistas y periódicos, muchos quienes hemos hallado una manera para conectarse con la visión de una mujer cuyo proyecto es —y ha sido— el mejoramiento de quienes somos. 

Las satisfacciones son la plenitud de la memoria. Y estoy seguro que ahora celebras el hecho de que tantos te veamos con el respeto que te vemos. Mi agradecimiento, Marta Rita, por ser faro y luz, agua y tierra, palabra y mirada, sonrisa y pensamiento, necesarios para recordar que la gratitud es vasta al pronunciar tu nombre.

Cariñosamente, Ramiro.